Mitos y leyendas del majá Santa María.

Maja Santa Maria

Majá de Santa María. Conocido además por boa cubana o boa arbórea cubana (Epicrates angulifer) es una boa endémica de Cuba de gran tamaño que lleva el apodo de majá al llamarse así en Cuba a cualquier boa y además el lugar donde habita específicamente esa especie. No se reconocen subespecies.

La leyenda popular cuenta que esta serpiente toma leche materna y también dicen que siente predilección por ese olor y ese sabor, pero la realidad es otra el majá no bebe leche en absoluto y solo se alimenta de presas vivas. Su boca no está dispuesta para la succión, ni siquiera para la masticación.

Otra leyenda cuenta que el majá de Santa María tiene una supuesta capacidad de hipnotizar pero el majá no posee raciocinio. Tal creencia obedece a que sus grandes ojos redondos carecen de párpados y en esa expresión se apoya semejante mito.

Otra leyenda cuenta que el majá de Santa María tienen la propiedad de poder unir las partes de su cuerpo, después de haber sido cercenadas completamente por un machetazo el majá como cualquier otro animal, incluso el hombre tiene un esqueleto óseo, cuya estructura no se puede quebrar violentamente.

Otros mitos cuentan que muchos paleros descendientes directos de las etnias del reino del Manikongo, y de las de origen arará, trabajan con majaes -sustituto cubano de la serpiente- en sus gangas, donde vive para realizar diferentes trabajos.

Históricamente, la serpiente ha sido considerada como un animal sagrado. En el Apocalipsis aparece como el Diablo, como Satanás en su lucha contra el poder divino. Es también atributo de Santa Margarita y de Santa María, de quienes se dice lucharon contra ella y la vencieron. Aparece en forma de dragón junto al Apóstol Felipe y con San Silvestre; el Arcángel Miguel puso su pie sobre la cabeza de ese ofidio en señal de victoria. Para la Iglesia Católica representa el poder maligno, la causa de la derrota del hombre, redimido por Cristo.