Contribuir al Movimiento del Software Libre, no es solo utilizar software libre mientras rechazas el software privativo.

También lo es compartir las ideas de la libertad con los demás. Pocos son los usuarios que se dan cuenta que están en una cárcel de software privativo.

Tal vez a ellos les venga bien entender que el software privativo coloca a su desarrollador o propietario en una posición de poder sobre sus usuarios. Tal poder es en sí mismo una injusticia.

El poder corrompe. El desarrollador del programa privativo se ve tentado a diseñar el programa de un modo que maltrata a los usuarios (el software que maltrata a los usuarios se llama malware).

En el caso del software privativo, siempre hay alguna entidad (el desarrollador o «propietario» del programa) que controla el programa y, a través del programa, ejerce su poder sobre los usuarios. Un programa que no es libre es un yugo, un instrumento de poder injusto.